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sábado, julio 21, 2012

Viaje a Fuerteventura: Última parada, Gran Tarajal






La última parada del viaje la hicimos en Gran Tarajal, concretamente en Las Playitas. ¿Son de los que odian las zonas turísticas masificadas que han perdido toda la identidad cultural que tenían? Pues les recomiendo este pueblito, muy típico y con gente muy amable.


En la foto se aprecia la Montaña de Tindaya, que sobresale debido al efecto que hace el sol sobre la misma, denotando su carácter sagrado y místico.


Saliendo de la playa de Esquinzo camino a Gran Tarajal, pasamos a un lado de Tindaya, una montaña sagrada y con un alto interés arqueológico debido a la gran cantidad de grabados rupestres que se encuentran en ella.  




Allí nos quedamos en casa de un tía de mi novio, que tiene dos casitas de playa que alquila y que están muy bien. Estuvimos ahí los últimos tres días del viaje y aprovechamos para conocer la parte sur de la isla.




El domingo por la mañana desayunamos y su tía nos llevó a comprar queso. El queso de cabra de Fuerteventura es de lo más famosos y ricos que he probado, y tengo que decir que a mi no me gusta el queso blanco y menos el de cabra. Lo mejor de ir con alguien de la zona es que te lleva a esas granjas rebuscadas y sin nombre que sólo conocen la gente del pueblo y que gracias a eso los precios son muchísimo más baratos. Así pues, mi novio se gastó unos 50€ en unos 10 kilos de queso que trajimos para toda la familia. Nosotros nos quedamos con unos dos kilos y medio y nos duraron menos de un mes! La marca del queso es Rosa de la Madera y en la página www.quesomajorero.es pueden encontrar información de esta y todas las marcas que conforman esta Denominación de Origen.


Ese día por desgracia volvió a hacer mucho viento pero encima hacía demasiado calor. En Fuerteventura a veces pasa que el sol es tan intenso que no puedes pasar 5 minutos fuera de la sombra. Aunque hacía viento el sol te traspasaba la piel y sentías que te quemaba por dentro. Por eso decidimos pasar la tarde descansando y al atardecer fuimos al muelle de Las Playitas y luego a cenar a Gran Tarajal.




Si quieren quedarse en esta zona, hay una empresa que tiene un hotel, unos apartamentos y unas villas en la zona. Son como un pueblito en si mismos, tienen de todo para que no tengas que salir de ahí, que es lo muchos buscan cuando van a Fuerteventura. Tengo que decir que cada vez que paso por delante de esas villas me apetece alquilar una y pasar todo el día en la piscina. Les dejo el enlace para que le echen un vistazo http://www.playitas.info/es/alojamiento




En Gran Tarajal se come muy bien. Es un pueblo pequeño pero yo diría que de los más grandes de la zona. Además tiene una playa enorme y un paseo donde hay restaurantes para elegir. Esta vez fuimos a un chino, porque llegamos a las 11:30 y estaba todo cerrando ya. Pero como siempre es la elección perfecta si quieres ahorrar. Luego fuimos a dar un paseo al puerto, donde llegan barco de Gran Canaria. Nos impresionó la violencia del mar esa noche, estuvimos a punto de mojarnos, las olas chocaban contra el paseo y parecían a punto de romperlo. Pero al final era relajante ver como escuchabas la ola venir, chocar y saltar por el aire como si fuera una fuente.




Al día siguiente seguía un poco el viento pero decidimos salir. Fuimos a conocer la parte más al sur de la isla, una playa kilométrica llamada Cofete y Punta Jandía. La carretera llega hasta Morrojable, por lo que para ir a estos sitios hay que recorrer un camino de arena de unos 15 kilómetros, así que aprovechamos este viaje para hacerlo porque nos llevamos un todoterreno.




El camino es divertido y hay miles de calas que estuvimos tentados a desviarnos hacia alguna y acampar una noche. Pero decidimos seguir y conocer y fue lo mejor que hicimos. Primero hay que recorrer unos 8 kilómetros hasta un cruce donde decides si ir a Cofete o a Punta Jandía. Giramos a la derecha y decidimos primero ir a Cofete. Aunque es una zona muy demandada por los turistas, está dentro del Parque Natural de Jandía, por lo que no han permitido mejorar el estado de los caminos, aunque yo vi muchos coches de gama pequeña pasando sin problemas (muchos de ellos coches de alquiler).




Para llegar a Cofete hay que atravesar las montañas. A pesar de que el pico más alto de la isla se encuentra aquí y es de 807 metros, las nubes suelen estar presentes y hacer algo de fresco. Por eso y por la constante presencia del viento en esta isla, al llegar a la degollada donde se empieza a bajar de la montaña y donde hay un precioso mirador desde donde se ve toda la playa de Cofete, es probable que salgas volando. Es normal, suele hacer un viento horrible siempre, pero las vistas merecen al menos una foto.



La playa de Cofete es de las más impresionantes que he visto. No sé cuantos km son, sé que se forman dos playas larguísimas, infinitas y prácticamente vírgenes. Ahí no hay nada. De hecho el caserío de Cofete son unas cuantas casas construidas como se lo han permitido las leyes y poco más. Lo que más me gustó es que hay una zona de acampada a 200mts de la playa, que teniendo en cuenta lo larga que es, parece que está cerquita de la playa. Lo que si hay que tener en cuenta es que el mar es un poco peligroso en esa zona, con lo cual, hay que bañarse con respeto. A mi me encantó la soledad y el espacio que tienes para ti. Aunque había más o menos gente, es tan grande que no te topas con nadie. 




De ahí fuimos a Punta de Jandía, lo más al sur de Fuerteventura. En días muy despejados se llega a ver Gran Canaria. El pueblo es un poco mayor que el de Cofete, aunque parece fantasma, no vimos ni a una sola persona. Lo más característico de la zona es el Faro de Jandía, alrededor del cual tienen una especie de museo y una cafetería con tienda de regalos. Pero todo estaba cerrado "por reformas". Igual aprovechamos las mesas para almorzar unos bocadillos y unas ensaladas que trajimos.

Volviendo a eso de las 18 para ver el partido de España (fue el día que jugó contra Croacia para pasar a cuartos), nos encontramos a estos animalitos por el camino: 




Quedamos con unos compañeros de trabajo de mi novio que también estaban de vacaciones en Fuerteventura y lo vimos en el hotel donde se hospedaban, el Riu Palace Jandía (un hotelazo, por cierto).

Al día siguiente era nuestro último día y el barco salía a las 13, así que no nos dio tiempo te mucho más. Un gran desayuno con la tía de mi novio y de vuelta a la vida real. 




Todos los viajes que hago a Fuerteventura me encantan, aunque este ha sido especial porque nos hemos recorrido toda la isla. Lo recomiendo sobre todo si solo quieren relajarse y disfrutar del sol, la playa y estar echado todo el día. Hasta el próximo post. 





2 comentarios:

  1. Un paraiso! Que bonito!!! Genial que recomiendas un pueblo asi autentico, me lo apuntaré!

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  2. Gracias por tu comentario, perdona el retraso. Pueblos como este de Las Playitas hacen de Canarias un sitio especial. No dudes en venir a conocer las islas. Saludos!

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